Por Alejandro Rosa – PwC Argentina

Alejandro RosaLos comités de auditoría, las gerencias de las empresas y los auditores trabajan juntos para cumplimentar con las necesidades de información de los mercados de capitales. El cumplimiento por parte de cada uno de ellos de su rol en el proceso de reporte financiero constituye un importante aporte a la calidad de la información contenida en los reportes al mercado y, en última, instancia significa también una contribución a la robustez de los mercados de valores.

El rol de supervisión del comité de auditoría es particularmente crítico en el logro de un reporte financiero de calidad. Muchas regulaciones alrededor del mundo (como por ejemplo, la Sarbanes Oxley Act) han incrementado las responsabilidades de los comités de auditoría en este aspecto y, en consecuencia, también han elevado las expectativas que los inversores tienen depositadas en la actuación de dichos comités.

Ahora bien, ¿Mediante qué acciones un comité de auditoría puede a la vez cumplir con sus responsabilidades y también promover un reporte financiero de calidad? En este artículo les proponemos diez buenas prácticas que creemos serán de ayuda a los comités de auditoría para el logro de este objetivo.

  1. Reunirse periódicamente con los auditores externos, fuera de las reuniones formales del comité. Las reuniones fuera del calendario formal permiten tener más tiempo para anticipar temas relevantes y resultan en un entendimiento mutuo más profundo del negocio de la sociedad y de los temas relevantes del reporte financiero.
  2. Hablar francamente y sin rodeos con los auditores externos y la gerencia de la sociedad. La comunicación debe ser abierta y evitar que se convierta en un ejercicio de llenado de un “formulario”. Cuando sea apropiado, cuidar la privacidad de las discusiones mantenidas en dichas conversaciones.
  3. Solicitar a la gerencia de la Sociedad que realice las revelaciones necesarias en los estados financieros utilizando un lenguaje claro y concreto, que sea entendible para los inversores, evitando el uso de jergas técnicas legales o contables. Esas revelaciones necesarias podrían constituir la necesidad de dar más información que la estrictamente obligatoria requerida por las regulaciones. En ese caso, se espera que un director que forma parte de un comité de auditoría tenga la visión de negocios necesaria para comprender qué información adicional, a la requerida por las regulaciones, es necesaria para un adecuado entendimiento del tema por parte de un inversor.
  4. Mantener reuniones con la gerencia de la Sociedad y los auditores en las que se trate en detalle las áreas complejas del reporte financiero, con el objetivo de entender la naturaleza de las mismas y los riesgos asociados. Las discusiones deben focalizarse en aquellas transacciones inusuales o infrecuentes, o en aquellas áreas complejas de la información financiera, fundamentalmente aquellas que requieren un alto grado de estimación por parte de la gerencia.
  5. Instar a la gerencia de la Sociedad para que realice periódicamente una evaluación de las políticas y prácticas contables con el fin de que las mismas se mantengan adecuadas a las complejidades propias del entorno cambiante de negocios.
  6. Fijar con los auditores expectativas de desempeño. Dichas expectativas deberían incluir el escepticismo profesional y la objetividad del auditor en sus juicios de valor. Además, el comité debería dar una devolución clara sobre el cumplimiento o no de dichas expectativas y, eventualmente, diseñar, discutir y llevar adelante un plan de mejora con los auditores.
  7. Estar al tanto respecto de los resultados de las revisiones de calidad de sus auditores, tanto externas (reguladores), como internas (en cumplimiento de sus políticas de control de calidad), y sacar conclusiones sobre dichos resultados.
  8. Participar anualmente de los programas de capacitación que la Sociedad haya implantado para los miembros de su directorio y específicamente para los miembros del comité de auditoría.
  9. Comparar sus propias prácticas de trabajo con las utilizadas por otros comités de auditoría.

  10. Realizar auto-evaluaciones de desempeño como cuerpo colegiado. Identificar cursos de acción para corregir los puntos de mejora identificados.

Hemos repasado entonces diez buenas prácticas que consideramos importantes para que el comité de auditoría contribuya a la mejora del reporte financiero de una empresa. Se preguntará usted qué sucede con las empresas que no cuentan con un Comité de Auditoría, es decir generalmente aquellas de capital cerrado. La respuesta es muy sencilla: en aquellas sociedades que no tienen comité de auditoría, la tarea de asegurar un adecuado reporte financiero recae en su directorio en pleno. Las buenas prácticas son las mismas, simplemente reemplace el término “comité de auditoría” por “directorio”, y allí encontrará la respuesta.