Por Alejandro Carrera

Alejandro CarreraA través del decreto 1023/13 del 29 de julio de 2013, que reglamenta la Ley 26.831, el Gobierno Nacional daba piedra libre a la CNV para poner en vigencia el nuevo régimen del Mercado de Capitales, particularmente en su artículo 20 en donde se le permite a este organismo irrumpir en los directorios interviniendo, de manera discrecional y sin intervención judicial previa, en los asuntos de la empresa.

En la última asamblea de Grupo Clarín del 25 de abril pasado, participaron el presidente de la CNV y los funcionarios Kicillof y Moreno, más adláteres, con el inconfesable fin de preparar el terreno para una posterior acción administrativa de una ley aún no reglamentada pero próxima a serlo.

Dadas ambas instancias, se puede afirmar que “la mesa estaba servida”. En la mesa de la CNV, presidida por Alejandro Vanolli, iban a estar como invitados, con seguridad, los miembros del actual Gobierno Nacional que habían intervenido en la última asamblea de Grupo Clarín.

El primer plato, seguramente, sería “bruquetas de Papel Prensa”, empresa que convive con la espada de Damocles de la expropiación, y, como segundo plato, el menú ofrecía “Grupo Clarín grillado”, todo esto aderezado con una serie de medidas previstas a tal efecto y llevadas adelante por un veedor/interventor-administrador de la corporación La Cámpora que, sin duda, sería el responsable de romper todo… Principalmente, la seguridad jurídica y el derecho de propiedad, que harían las veces del postre y el cafecito. Seguramente, en sus filas se encontrarían las personas con las competencias requeridas por el decreto reglamentario: “Acreditar conocimientos comprobables atendiendo a la naturaleza de las actividades involucradas, y experiencia en materia societaria y en el mercado de capitales”.

Ya el 17 de julio, la oposición había presentado en la Cámara Baja, un proyecto de ley que buscaba modificar el artículo 20 de la Ley de Mercado de Capitales, de forma tal de cancelar el futuro almuerzo con Vanolli e impedir la intervención de Grupo Clarín (jaja). A pesar de ello, el artículo 20 fue expresamente reglamentado el 29 de julio de este año. La consigna presidencial “vamos por todo” daba un paso más preparando definitivamente la mesa para la intervención.

El martes 6 de agosto, en su editorial “Atribuciones destructivas a la Comisión Nacional de Valores”, el Diario La Nación ya ponía de manifiesto que la reglamentación de la Ley de Mercado de Capitales consagraba un nuevo avance sobre la propiedad privada y la seguridad jurídica.

El sábado 17 de agosto, apenas 6 días después de las PASO, la Asociación Empresaria Argentina (AEA) publicaba una solicitada de una página titulada “Grave desaliento a las inversiones” en donde, con mucha claridad, manifestaba las consecuencias que sobre las inversiones y el mercado de capitales estaba teniendo esta Ley y su reglamentación.

Infelizmente para el Gobierno, se topó nuevamente con la Justicia. Ésta, a través de una medida cautelar, frenó la atribución de la CNV para intervenir empresas, particularmente al Grupo Clarín. En concreto, dispuso la suspensión precautoria del artículo 20, inciso a, apartado 1y 2 de la Ley 26.831 y del decreto 1023/13.

Con un rápido análisis, se ve que hay accionistas minoritarios que le tienen más miedo al Gobierno como gestor de Grupo Clarín que al actual grupo de accionistas controlante. La resolución fue dictada en el expediente 11.419/13. Esta medida cautelar, seguramente, será apelada e irá a la Corte… ¡Chan!

Por el momento, Vanolli tendrá que bajar el fuego para que no se le queme el menú, que ya huele a chamuscado.