Por Alejandro Rosa – PwC

Alejandro Rosa

Si nos preguntáramos por un momento cuál es la principal característica del capitalismo que ha dominado las relaciones económicas desde la revolución industrial, es probable que venga a nuestra mente que la búsqueda de la maximización del retorno sobre el capital invertido es una de ellas.

Sin embargo, un nuevo movimiento surgido del corazón mismo del mundo capitalista parece contradecir o al menos repensar este paradigma del modelo. Se trata de las denominadas “B-Corps” o “Benefit Corporations”.

Si siguiéramos la habitual distinción de las organizaciones en tres sectores (Gobierno, Empresas y ONG’s), las B-Corps constituirían un cuarto sector equidistante entre las empresas y las ONG’s. Se trata de empresas privadas que, si bien tienen un fin de lucro, en la búsqueda de ese beneficio para sus accionistas buscan maximizar los beneficios sociales y ambientales.

Su origen nos da también un indicio para entender de qué se trata esta tendencia. Cuenta la historia que en el año 2000 los accionistas mayoritarios de una cadena de heladerías en Estados Unidos (Ben&Jerry’s) se negaban a aceptar una oferta de adquisición por parte de una multinacional que les ofrecía hasta cuatro veces el valor de mercado de la cadena. La negativa de los accionistas a vender se fundaba en que no querían que la empresa dejara de ser sustentable con el medioambiente, transparente y amigable con sus empleados y realizar acciones sociales en la comunidad, cosa que intuían que sucedería una vez que pasara al control de la multinacional. Sin embargo, ante una acción judicial iniciada por un socio minoritario de la empresa que sí estaba interesado en vender la compañía, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos los obligó a aceptar la oferta de compra sobre la base de que la ley establecía que el primer objetivo de una empresa debe ser maximizar el beneficio de los accionistas por sobre cualquier visión o misión de tipo social.

Los accionistas debieron acatar la sentencia pero se propusieron hacer algo para modificar ese status-quo y que, de esa forma, fuera posible llevar adelante una empresa en la que, sin renunciar a un objetivo de generar valor a sus accionistas, su primer objetivo no fuese ese sino resolver problemas sociales o ambientales, manteniendo altos estándares de gobierno y transparencia, y sin correr la misma suerte que con su empresa anterior. Fue así como desarrollaron la idea de promover una legislación que ampare legalmente el surgimiento de ese tipo de empresas.

Luego de 14 años podemos decir que el camino trazado ha sido exitoso, dado que 26 de los estados que componen los Estados Unidos han aprobado leyes que amparan la creación de este tipo de empresas, otros 14 estados lo tienen en estudio, y otros varios países del mundo también tienen proyectos para implantar este tipo de legislación.

Sin entrar en tecnicismos innecesarios, el concepto de estas leyes es sencillo: crean un nuevo tipo societario que brida amparo a los accionistas, directores y funcionarios de este tipo de empresas ante demandas de otros accionistas por no priorizar la maximización del retorno de la inversión como parte de la gestión de la empresa, sino el fin social o ambiental propuesto del ente.

Hoy existen más de 1.000 empresas en 34 países que forman parte de la comunidad global “B-Corp”. Esta comunidad está compuesta por empresas que han obtenido un certificado otorgado por “B-Lab”, una entidad sin fines de lucro que tiene como objetivo impulsar esta iniciativa y que, luego de una exhaustiva auditoría de procesos que abarcan el gobierno corporativo, la transparencia en la gestión y en el reporte, las prácticas laborales, la relación con la comunidad y otros grupos de interés, el cuidado del medioambiente y el enfoque social del modelo de negocios, otorgan la certificación de “B-Corp” a la empresa que lo solicita.

Lo importante es que estas empresas no renunciaron al objetivo de obtener ganancias, por lo que siguen siendo atractivas para un cualquier potencial inversor, más aún aquel que le asigna un valor diferencial al hecho de invertir sus ahorros en emprendimientos que mejoren la calidad de vida de la gente o el medioambiente.

Por lo tanto, lo que estas empresas hacen es redefinir el concepto de beneficio o éxito en los negocios, ya que como dice su declaración de principios, se encolumnan en “un nuevo sector de la economía que utiliza el poder de la empresa privada para crear beneficio público”, con un objetivo claro, que es el de “crear beneficio para todos los grupos de interés y no solo para los accionistas”.

Este tema de por sí interesante desde el punto de vista de los negocios, el entrepreneurship y la responsabilidad social empresaria, también lo es desde el punto de vista del gobierno societario, dado que está reformulando el viejo concepto de “diligencia del buen hombre de negocios”, incluido en gran parte de la legislación societaria mundial, aún con matices diversos. Sin dudas será un apasionante campo de investigación para el estudio del gobierno de las organizaciones en los próximos años.

Antes de despedirme hasta el próximo newsletter de nuestra cátedra, y si les interesa profundizar en este tema, les recomiendo el sitio de B-Lab (http://www.bcorporation.net) que cuenta con gran cantidad de información sobre este tema.