Por Alejandro Rosa – PwC Argentina

Alejandro RosaEl pasado 17 de septiembre, en el marco su Escuela de Negocios, se desarrolló en PwC una conferencia sobre “Responsabilidades Legales de los Directores”, la cual contó con el auspicio de la Cátedra PwC de Gobierno de las Organizaciones del IAE Business School.

Como hemos dicho muchas veces desde esta columna, y también en otros ámbitos, la responsabilidad legal de los directores es tan amplia y tiene tantas aristas diversas, que puede ser abordada desde distintos ángulos.

Durante la conferencia en cuestión, especialistas del área legal de PwC disertaron sobre la responsabilidad de los directores en tres perspectivas:

En primer término, los Dres. Eduardo Gil Roca y Leonardo Díaz realizaron un repaso de las responsabilidades del director enmarcadas en el derecho empresarial y tributario. En ese sentido, temas como la responsabilidad societaria del administrador, los supuestos de responsabilidad y los riesgos penales tributarios, fueron ampliamente desarrollados.

Seguidamente,  el Dr. Marcelo Brandariz explicó las responsabilidades de los miembros del directorio en relación con los reclamos laborales y las determinaciones previsionales, incluyendo interesantes referencias a jurisprudencia en la materia.

Por último, se abordó una de las aristas relacionadas con la responsabilidad que está generando más atención y preocupación entre los directores de empresas en el último tiempo, y es la de la responsabilidad por temas cambiarios y aduaneros. Esta sección de la conferencia estuvo a cargo del Dr. Claus Noceti, quien desarrolló en detalle temas como las infracciones y delitos aduaneros, el régimen penal cambiario y compartió con los asistentes algunas novedades sobre sumarios e inspecciones.

Más allá de las muy interesantes exposiciones realizadas por los especialistas, dos hechos destacables llamaron mi atención sobre esta actividad. Por un lado, el hecho de que dos semanas antes de la conferencia se habían agotado las vacantes disponibles para la misma (cerca de 100) y el día de la conferencia el auditorio estaba completo, es decir que quienes reservaron su vacante asistieron a la actividad.

Pero, lo que quizás más llamó mi atención, fueron las conversaciones informales que mantuve con muchos de los asistentes (en su mayoría directores de empresas, CEOs, directores de Legales y de Compliance), antes de la conferencia, durante el intervalo y luego de finalizada la misma. Me sorprendí al encontrarme discutiendo con diversas personas temáticas como:

  • la importancia de que el directorio esté compuesto por miembros independientes y miembros con conocimientos específicos sobre temas legales, tributarios, de normas de información financiera y, por supuesto, del negocio de la empresa;
  • si es conveniente o no que formen parte del directorio personas con roles ejecutivos en la entidad;
  • la información que los directores deben recibir para tomar las decisiones correctas en sus reuniones;
  • la forma en la que debe determinarse la agenda del directorio. Y siendo más concreto, cuándo, por ejemplo, una controversia tributaria de la entidad tiene que ser elevada al directorio, en qué instancia y con qué grado de detalle.

Temas que, como todos los que no tienen una sola respuesta, resultan fascinantes para la discusión y el análisis.

Más allá de la anécdota de la conferencia, no deja de ser un elemento más de algo que, en lo personal, he podido notar en los últimos meses en conversaciones y contactos mantenidos con empresarios y ejecutivos, ya sean clientes, colegas o participantes de programas de desarrollo. Tengo la percepción de que, como titulo este artículo, las prácticas de gobierno empiezan a aparecer en lugares de mayor prioridad en las agendas de los hombres de negocios en Argentina.

Es muy probable que la emisión de las nuevas normas regulatorias como la de Mercado de Capitales hayan sido en parte impulsora de este fenómeno, pero, ¿por qué no atribuirle también algo de este movimiento a una toma de conciencia de nuestro entorno de negocios respecto de la importancia de adoptar buenas prácticas de gobierno? Seguramente, con el doble propósito de gestionar y gobernar de una manera eficaz y eficiente y además mostrar al mercado una forma transparente de gobierno que equilibre los intereses de todos los grupos de interés en pos de la sustentabilidad de la entidad. En definitiva, “ser” y “parecer”.

Parafraseando a uno de mis primeros jefes y mentores… “the machine is moving”… “la máquina se está moviendo” … quizás esté llegando la hora del gobierno de las organizaciones a la Argentina, como ha sucedido en otros países de la región. Ya nos enteraremos…